Hicieron explotar un cajero automático y se llevaron más de 100 mil pesos en Berazategui

Al menos tres delincuentes robaron un cartucho con alrededor de 100.000 pesos de un cajero automático al que primero inyectaron con gas e hicieron estallar dentro de un banco de Berazategui, informaron fuentes policiales y judiciales.

El hecho se registró en la sucursal del Banco Santander Río ubicado en la esquina de Rigolleau (Avenida 14) y 144, en la zona céntrica y más comercial de dicho partido del sur del conurbano, la cual cuenta con un hall delantero con cuatro cajeros a la vista.

Según las fuentes, las cámaras de seguridad de la entidad bancaria registraron la llegada al lugar de un auto color blanco que se detuvo junto al cordón de la vereda de la avenida y del que descendieron tres hombres, dos de ellos encapuchados.

De acuerdo a los investigadores, estas personas llevaban un cochecito de bebé, dentro del cual cargaban una garrafa de 10 kilos, una batería de auto, cables, mangueras y una maza, con lo que ingresaron al sector de cajeros.

En una rápida maniobra, los ladrones rompieron la pared de durlock que separa los cajeros del resto del banco e introdujeron una manguera por una rendija de la máquina más próxima a la pared que da a la calle 144 para inyectarle el gas. Luego, con la batería de autos y los cables generaron la chispa necesaria para provocar la explosión de dicho fluido.

“Al parecer, se les fue la mano con la cantidad de gas”, describió a una fuente con acceso al expediente ya que el estallido provocó daños tan severos en el cajero violentado que éste quedó prácticamente destruido y sus seis cartuchos trabados, por lo que los asaltantes sólo pudieron llevarse uno solo.

Y como la rotura de la pared de durlock, seguida de la detonación, hicieron sonar la alarma del banco, los ladrones escaparon rápidamente en el mismo auto en el que habían llegado y abandonaron dentro de la sucursal el cochecito de bebé y el resto de elementos utilizados.

Los ventanales del hall continúan con sus cristales visiblemente resquebrajados y cubiertos con cartones, y la sucursal cerrada al público, mientras que las autoridades concluían el arqueo para precisar el monto del botín, el cual se estimó en unos 100.000 pesos.

En tanto, los peritos de la Policía Científica levantaron rastros de los elementos abandonados por los delincuentes y analizaron también las imágenes de las cámaras de seguridad municipales en las que no se alcanzó a ver la patente del auto que utilizaron.

El hecho es investigado por el fiscal Daniel Ichazo, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) descentralizada 1 de Berazategui, quien pidió informes a las dependencias de Quilmes y Florencio Varela para determinar si existe algún antecedente reciente de este tipo ya que en su jurisdicción no había ocurrido nada semejante en al menos diez años.

Sol C.

Responsable de edición, imagen y contenidos.

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